AÑO XIV. NUMERO 4.451.
Viernes, 8 de febrero de 2002
Los expertos dan «luz verde» a la directiva
sobre tejidos de uso humano
VICENTE MATEU. Enviado especial
MALAGA.- Los expertos dieron ayer su visto bueno a la directiva sobre
células y tejidos de uso humano presentada por la presidencia española
de la UE. Ahora le toca a Celia Villalobos convencer al resto de ministros
de Sanidad, a los que presentará hoy el texto en la cita que les
ha preparado en Málaga.
Pero no tendrá especiales problemas: la libre circulación
de córneas, válvulas cardiacas, huesos y demás partes
menores del ser humano es ya casi más un problema comercial su procesamiento
es muy caro que de bioseguridad y, además, deja fuera a las células
madre «hasta que no tengan un uso terapéutico», explicaba
ayer la impulsora de esta directiva, Blanca Miranda, responsable de la
Organización Nacional de Trasplantes.
Hasta entonces, las células madre quedarán confinadas
al ámbito de la investigación, excluido de esta directiva.
Lo que no quita que hayan estado en los debates del centenar de expertos
que han enviado los 15.
De momento, sobre esta cuestión nadie quiere pronunciarse y la
única respuesta que se obtiene es que se trata de un «problema
ético» y que la Comisión Europea no tiene competencias
en estos casos. La ley del silencio impuesta por Bruselas es más
que palpable.
En lo único que coinciden es que la terapia celular es el futuro.Esto
es lo que regula la directiva aprobada ayer, que afecta a los 300.000 europeos
que cada año reciben un implante: desde un trozo de hueso especialmente
tallado para sustituir el que, por ejemplo, algunos cánceres nos
quitan, hasta un trasplante de médula ósea. Medicina de alto
nivel y de uso masivo, pero que, como decía ayer Blanca Miranda,
«no es tan lucida» como un trasplante de hígado.
El riesgo, sin embargo, es el mismo: la posibilidad de transmitir una
enfermedad. Y ya empezamos a hablar de un volumen importante de órganos
circulando de país a país y que en su mayoría necesitan
una costosa preparación antes de implantarse.
Para evitarlo, la directiva obligará a que su obtención,
procesamiento, transporte y almacenamiento sea igual en la UE y en los
países de los que se importen. Habrá también una lista
de centros sanitarios y bancos de tejidos que serán los únicos
autorizados a extraer estos órganos y almacenarlos.
El registro de cada órgano deberá identificar «totalmente»
al donante y al receptor para limitar el contagio en caso de detectar un
órgano infectado. Todo debe quedar registrado, insistía Miranda,
por seguridad.
Otra cosa es el beneficio económico que empieza a generar esta
rama de la Medicina a la industria de la biotecnología. La directiva
no dice nada al respecto. «La donación no puede ser remunerada,
en mi opinión», respondió, «pero la Comisión
Europea no puede entrar en esta cuestión».
¿Otro problema ético?
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