12 DE MAYO
DE 2001
INVESTIGACION
Un estudio realizado por investigadores de eeuu confirma en ratones la
existencia de una fuente de células madre pluripotenciales en un
organismo
adulto.
Una célula madre de la médula ósea
es capaz de regenerar varios órganos
ISABEL PERANCHO
Cualquier órgano del cuerpo puede, en teoría, ser regenerado
a partir de una
célula madre pluripotencial. Este progenitor celular debe su nombre
a su
capacidad indefinida de alumbrar diversas estirpes de nuevas células
que, a
través de un proceso continuo de división y diferenciación,
acabarán
construyendo todos los tejidos de un organismo.
El trabajo que acaba de publicar la revista 'Cell' es la confirmación
definitiva
de algo que ya se sospechaba: estas pequeñas estructuras básicas
para la
vida no sólo se encuentran en células embrionarias, sino
también en el
organismo adulto y mantienen su potencial regenerador.
Investigadores de la Universidad de Yale en New Haven, la Johns Hopkins
de
Baltimore y la de Nueva York, las tres en Estados Unidos, han demostrado
que las células madre recogidas de la médula ósea
de un ratón e
implantadas en otro roedor pueden generar, en el receptor, células
sanguíneas, como cabía esperar, pero también del pulmón,
de la piel y del
intestino.
Los científicos extrajeron la médula ósea de un ratón
macho y la sometieron
a un proceso de purificación para obtener las células madre.
El cromosoma
Y —propio del género masculino— de estas células fue marcado
con un
colorante fluorescente y se trasplantaron a un grupo de ratones hembra
que
previamente había sido irradiado para destruir su médula
ósea y favorecer el
éxito del injerto. A los dos días, se extrajo nuevamente
la médula ósea
regenerada de estos ratones y se sometió a un nuevo proceso de separación
para recuperar las células coloreadas más brillantes, las
que se preveía que
mantendrían todo su potencial regenerador.
TRASPLANTE . De nuevo, 30 ratones hembra mortalmente irradiados
recibieron un trasplante con una sola de estas células. A los 11
meses,
todavía sobrevivían cinco animales. Esa única célula
había sido capaz de
obrar el milagro. Su médula ósea se había regenerado
completamente. El
porcentaje de células derivadas de la del primer ratón donante
superaba el
70%.
Pero, además, se encontraron rastros fluorescentes —señal
inequívoca de
que había células descendientes de la trasplantada—, al analizar
muestras
del tejido del pulmón, esófago, estómago, intestino,
colon y en la piel de los
roedores. ¿Cómo habían llegado allí? Antonio
Bernad, miembro del Centro
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), explica que estos
tejidos
pudieron resultar dañados en la irradiación y generaron señales
químicas
para activar los mecanismos celulares de reparación. De esta manera,
las
células trasplantadas pudieron ser reclamadas para regenerar el
tejido
afectado. Aunque es evidente que será necesario invertir muchos
esfuerzos
en la investigación experimental para que este hallazgo tenga repercusión
clínica, representa un gran paso en la búsqueda de nuevas
terapias.
«Igual que ahora se emplea el trasplante de médula ósea
para tratar
enfermedades como la leucemia o algunas inmunodeficiencias congénitas,
los resultados apoyan la hipótesis según la cual estas células
podrán ser
utilizadas en patologías del hígado, el pulmón o la
piel», sostiene Juan
Bueren, del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales
y
Tecnológicas (CIEMAT).
En su opinión, otra posible aplicación es su uso como vehículos
para
introducir genes terapéuticos en distintos órganos: «Una
disfunción orgánica
provocada por una deficiencia enzimática podría ser potencialmente
corregida
al introducir el gen funcional no sólo en el tejido crítico,
sino en las células
madre de la médula. Al trasplantarlas, se rediferenciarían
hacia las células
del tejido afectado, facilitando así que éste produzca el
enzima deficiente».
isabel.perancho@el-mundo.es
Gráfico: Sistemas
para conseguir fuentes de células madre pluripotenciales
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