Notas de Prensa

 

 

Células madre: el negocio de la medicina que viene 
 
 

Los recientes descubrimientos han desatado una carrera entre empresas
por desarrollar tratamientos celulares 

A. POLLACK (NYT), Nueva York ( 12-09-00) 

El aislamiento en los últimos años de las llamadas células madre, caracterizadas por su capacidad para convertirse en cualquier célula especializada, junto con el hallazgo sorprendente de que las neuronas mantienen cierta capacidad de regeneración y otros logros científicos, ha convertido a estas células pluripotenciales en
la gran esperanza de la medicina para tratar lesiones y enfermedades neurológicas que hoy no tienen solución, desde el Alzheimer al infarto cerebral, pasando por las lesiones medulares.
Esto ha desatado una carrera entre las empresas de biotecnología, principalmente estadounidenses, por desarrollar y patentar distintos productos celulares para trasplantes neuronales y otras aplicaciones. Pero esta aventura médica y empresarial está plagada de escollos éticos y tecnológicos. 

                    Gráfico: 'Origen y aplicaciones de las células madre humanas'

Sylvia Elam pudo comprobar las ventajas de su operación tan pronto como la trasladaron a la sala de recuperación y se tomó su almuerzo. Por primera vez en años saboreaba la comida. Después de padecer un infarto cerebral en 1993, Elam, de Arizona (Estados Unidos) perdió la mayor parte del movimiento y la sensación del lado derecho del cuerpo. Pero el año pasado se convirtió en una de las primeras personas del mundo a quienes se les implantaron en el cerebro células producidas en laboratorio. El implante permitió a Sylvia, que ahora tiene 66 años, hablar de nuevo sin tartamudear, lanzar una pelota con el brazo derecho, andar algo sin bastón e incluso conducir.

"Sobrepasaba nuestros sueños más fantásticos", afirmó Ira, el marido de Sylvia. No todos los casos han tenido resultados tan positivos, pero aumenta la esperanza de que las células neurales implantadas en el cerebro puedan sustituir a las células dañadas y restaurar las funciones perdidas por un infarto cerebral, lesiones en la médula espinal o enfermedades neurológicas como el Parkinson y el Alzheimer, la mayoría de las cuales carecen de tratamiento eficaz.

"Es casi como volver a sembrar tu césped", afirma Evan Y. Snyder, neurólogo del Children's Hospital de Boston y de la Facultad de Medicina de Harvard (EE UU), que ha utilizado con éxito la técnica para tratar ratas con una enfermedad similar a la esclerosis múltiple.

Avances científicos

El intento de restaurar las conexiones neurales del cerebro ha sido estimulado por dos nuevos logros científicos. Uno fue el aislamiento de las denominadas células madre, las células primordiales a partir de las que evolucionan las demás, que pueden convertirse potencialmente en células neurales para el trasplante. El otro logro fue el descubrimiento de que el cerebro adulto sigue produciendo nuevas células, lo que sugiere cierta capacidad de regeneración.

Los descubrimientos han dado lugar a una carrera entre empresas que esperan producir células y venderlas para trasplantes neurales, una parte de la medicina regenerativa. Pero para aprovechar dichas células será necesario superar un campo minado de retos, no sólo técnicos sino también éticos, dado que la mayoría de las células madre proceden bien de embriones descartados por las clínicas de fertilidad o bien de fetos abortados. Ahora se añade la posibilidad de utilizar también embriones creados mediante técnicas de clonación.

A algunos científicos y ejecutivos del sector les preocupa que el campo de los implantes neurales repita la historia de la terapia génica, que ha vivido 10 años de esperanzas en gran medida frustradas, controvertidos experimentos clínicos e inversores agotados, aunque recientemente ha habido señales de éxito.

Algunos científicos llevan casi una década implantando tejido cerebral de fetos humanos abortados en el cerebro de pacientes con la enfermedad del Parkinson, que causa una pérdida de capacidades motoras. En algunos pacientes el tratamiento ha causado una ligera mejoría en el control motor, la cual ha durado entre 5 y 10 años. Pero este tratamiento requiere varios fetos por paciente. Dejando aparte las cuestiones morales, simplemente no hay suficientes fetos para tratar al millón o más de pacientes de Parkinson que hay sólo en Estados Unidos.

Los científicos están buscando células que se puedan producir en masa: "Neuronas en una botella", las llamó George W. Dunbar, director general en funciones de la empresa californiana StemCells, una de las que intenta 
producir tratamientos celulares.

Las células implantadas a Sylvia Elam las suministró la empresa Layton BioScience, y se obtuvieron de células de cáncer testicular de un paciente en la década de los setenta. Seis de los pacientes con infarto cerebral tratados con las células experimentaron cierta mejoría en sus facultades motoras, según John Kondziolka, el neurocirujano de la Universidad de Pittsburgh que practicó las operaciones.

Similares asomos de éxito se encontraron en los experimentos clínicos dirigidos por la compañía estadounidense Diacrin, la empresa que más tiempo lleva trabajando en los implantes neurales. Recolecta células de fetos de cerdos, las cuales se han utilizado para tratar a más de 20 pacientes de Parkinson y a varios con derrame cerebral, enfermedad de Huntington y epilepsia.

Pero hay temores de que las células obtenidas de tumores puedan causar cáncer y de que las células procedentes de cerdos puedan infectar a los pacientes con virus animales.

La alternativa son las células madre humanas, que se pueden obtener en grandes cantidades. El mayor interés lo suscitan las denominadas células madre embrionarias, aisladas por primera vez en 1998 por James Thomson, de la Universidad de Wisconsin. Estas células se pueden convertir prácticamente en cualquier célula del cuerpo, incluido el hígado, el riñón, la sangre o el corazón, así como en neuronas.

Pero dichas células son el centro de una fuerte controversia ética, en la que sus detractores alegan que es inmoral utilizar o crear embriones con propósitos médicos. Las restricciones legales que hasta ahora han pesado sobre los investigadores que trabajan con fondos públicos en Estados Unidos no han afectado, sin embargo, a las empresas privadas, lo que les ha permitido dominar este campo.

Patentes y derechos

La californiana Geron Corporation, que financió el trabajo de Wisconsin, tiene derechos comerciales sobre las células madre embrionarias. Asimismo tiene derechos de patente sobre un tipo similar de células primordiales  aisladas por John Gearhart, de la Johns Hopkins University, también con financiación de Geron.

Otras empresas, intentando eludir las patentes de Geron y las cuestiones éticas que rodean a las células  embrionarias, están utilizando las denominadas células madre neurales, sobre las que han obtenido patentes.
Son menos versátiles que las células madre embrionarias. Se pueden convertir en diferentes tipos de células neurales, pero probablemente no en otro tipo de células.

Pero quienes trabajan con células madre neurales afirman que incluso podrían constituir una ventaja para el tratamiento de enfermedades neurológicas. Las células madre embrionarias "se convierten en células óseas y células renales", afirma I. Richard Garr, presidente ejecutivo de la compañía NeuralStem Biopharmaceuticals, de EE UU. "No puedes meterlas en la cabeza de una persona sin estar seguro al 100% de que no se van a convertir en esas otras cosas".

Thomas B. Okarma, presidente ejecutivo de Geron, responde que es más fácil hacer que se multipliquen y vivan para siempre las células embrionarias que las neurales, lo que permitiría un suministro continuado."Cuanto más arriba empieces, mayor será el control total", afirma.

En células madre neurales, NeuralStem compite con StemCell, una compañía conocida como Cyto Therapeutics hasta que abandonó su anterior actividad para centrarse en las células madre. Layton, que produjo las células utilizadas para el trasplante de Sylvia Elam, se ha pasado ahora también a las células madre neurales, obteniendo del Children's Hospital de Boston un permiso para una línea celular desarrollada por Snyder.Otras empresas en este incipiente campo son la británica ReNeuron y la estadounidense Neuronyx. La carrera no ha hecho sino comenzar. 

Escollos éticos y técnicos 

Las células madre neurales no están libres de controversia ética, ya que en general proceden de fetos. Pero las empresas afirman que dado que pueden multiplicar las células en laboratorio, podrían necesitar un único feto para suministrar células para cientos de pacientes, si no la demanda mundial. "Lo preocupante sería que tuviésemos que acudir continuamente al material fetal", afirmó Gary L. Snabel, presidente ejecutivo de Layton.
Pero si bastara con unos fetos para todo el tiempo, "la mayoría de la gente diría que no es una estrategia irracional".

El descubrimiento de que el cerebro adulto todavía conserva algunas células madre hace posible obtener dichas células de adultos, lo que eliminaría las cuestiones éticas. Pero los científicos afirman que las células fetales son más fáciles de obtener y de reproducir, y que las células madre procedentes de adultos podrían carecer de la capacidad de recuperación de las embrionarias o de las fetales.

Hay todavía que superar muchos problemas técnicos tanto con las células madre neurales como con las células madre embrionarias, y podrían pasar varios años antes de que comiencen los experimentos clínicos.

El mayor reto es intentar obtener las células madre para convertirlas fiablemente en un único tipo deseado de células, lo que normalmente se hace exponiendo las células a ciertos factores de crecimiento o implantando en ellas determinados genes. Esto no se puede hacer todavía con las células madre embrionarias, aunque se han hecho progresos.

McKay, del Instituto de la Salud de EE UU, ha convertido células madre embrionarias de ratones en células neurales que producen dopamina, la sustancia química de la que carecen los pacientes de Parkinson.

Otro método es la utilización de fármacos para intentar estimular la producción de nuevas células por el cerebro. Harry M. Tracy, director de Neuroinvestment, un boletín de inversión de Rye, en New Hampshire, que hace un seguimiento de las empresas de medicina neurológica, afirmó que algunos fármacos podrían llegar al mercado antes que los implantes de células madre. Aun así, matizó, probablemente sea necesaria una combinación de ambos métodos. 

Primeros pasos de la medicina regenerativa

A. P. (NYT) , Nueva York 

Las células madre, las células primordiales de las que proceden todas las demás células del cuerpo, podrían utilizarse para reponer muchos otros tejidos del organismo, además del neural. En este sentido, varias empresas estadounidenses están intentando emplear estas células para reconstruir corazones, huesos, sangre y otros tejidos, definiendo un campo que está empezando a denominarse medicina regenerativa.

En la empresa californiana Geron, los científicos han convertido ya células madre embrionarias en células del músculo cardiaco que laten espontáneamente en el tubo de ensayo. Estudios en ratones han demostrado que estas células se integran en el corazón. Dicha terapia con células madre podría utilizarse para reconstruir el corazón después de un ataque cardiaco, dado que los músculos cardiacos no se regeneran después de morir. La empresa Osiris Therapeutics, de Baltimore, está comenzando experimentos clínicos para observar si las células madre son útiles para regenerar el hueso. Utiliza células madre mesenquimales, que se convierten en tejido conjuntivo del cuerpo, como huesos, cartílago, tendones y médula ósea.

Pero la mayor aplicación de células madre es el trasplante de médula ósea para reponer el sistema inmune del cuerpo. Esto funciona porque la médula es rica en células madre hematopoyéticas, que se convierten en células sanguíneas.

Técnicas de fabricación

Otras empresas intentan obtener beneficios económicos de la tecnología que se puede utilizar en la terapia con células madre. Aastrom Bisociences, de Arm Arbor, Michigan, tiene un aparato para multiplicar las células, incluidas las células madre.

Nexell Therapeutics, de Irvine, California, también tiene técnicas para separar y reproducir las células. Su aparato se ha empleado para multiplicar las células utilizadas recientemente en el que se considera el primer éxito mundial de la terapia génica: el tratamiento por científicos franceses a tres niñas con una extraña enfermedad inmune. Ariad Pharmaceuticals, de Cambridge, Massachusetts, ha publicado recientemente un artículo científico sobre la tecnología que ha creado y que podría ayudar a controlar el crecimiento y la diferenciación de las células madre.

Otros usos de las células madre podrían proporcionar ingresos antes de que los trasplantes fuesen factibles. Geron espera obtener los primeros beneficios derivados de las células madre a partir de la producción de células hepáticas que las empresas farmacéuticas pueden utilizar para probar cómo metaboliza el hígado un fármaco y si éste causa toxicidad. Por su parte, Neural Stem Biopharmaceuticals ha firmado un acuerdo con Gene Logic, una empresa de genómica, para emplear células madre con el fin de ayudar a determinar las funciones de los genes. 
 


 
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