Notas de Prensa

 

2.000 pacientes esperan una córnea

               Grandes diferencias entre comunidades: Cataluña
               realiza casi el triple de trasplantes que Andalucía o
               Madrid
 

               MAR MEDIAVILLA , Barcelona (28-09-99) 

               Más de 2.000 personas están en lista de espera en
               España para recibir un trasplante de córnea y poder
               recuperar así la visión. Durante 1998, en 105 centros
               públicos y privados se realizaron 2.390 trasplantes,
               un 7% más que el año anterior. Pero la distribución
               geográfica de las intervenciones muestra importantes
               diferencias entre comunidades. Mientras en Cataluña
               se realizaron 797, en Andalucía, con 1,2 millones más
               de habitantes, se hicieron 273. La Comunidad de
               Madrid realizó ese mismo año 281, y la de Valencia,
               241. En la cola figuran Castilla-La Mancha, con 10, y
               Extremadura, con 15. 

               Entre ver y no ver hay una gran diferencia. El impulso de
               los trasplantes de córnea, que pueden devolver la visión
               a personas que ya la han perdido, depende de que haya
               suficientes donaciones y hospitales capacitados para
               hacerlas. Si Cataluña ha realizado en un año cerca de
               800 trasplantes, ¿por qué comunidades como Andalucía,
               Valencia o Madrid realizan sólo una tercera parte?

               En Cataluña hay más interés. Y más donaciones. Ésta es
               la respuesta unánime. Carmen de Felipe, médico de la
               Organización Nacional de Trasplantes (ONT), atribuye
               una parte del diferencial a la actividad del Instituto
               Barraquer, que, con 362 trasplantes en 1998, realiza casi
               la mitad de los de esta comunidad. Se trata de una
               clínica privada que capta pacientes de toda España,
               muchos de ellos tras desistir de seguir esperando en una
               lista pública.

               Los enfermos reclaman que se potencien las donaciones
               y las unidades de trasplante en los hospitales públicos.
               Desde el pasado año se han incorporado siete nuevos
               centros, pero la demanda sigue creciendo y las
               desigualdades regionales persisten. El aumento de
               pacientes en lista de espera se debe, según Carmen de
               Felipe, a que "al mejorar los resultados, ha aumentado
               también el número de pacientes en quienes el trasplante
               está indicado".

               En estos momentos, las complicaciones posoperatorias
               se limitan a un posible rechazo o a problemas de la
               sutura en la cicatrización. En caso de rechazo, la córnea
               implantada se vuelve opaca y el paciente necesita un
               retrasplante. Pero en los últimos años se están
               obteniendo mejores resultados, tanto en el trasplante
               como en el retrasplante. Alrededor del 80% de las
               operaciones se salda con éxito. En ocasiones, la
               intervención se realiza incluso en el ámbito ambulatorio,
               que no requiere el ingreso del paciente.

               Visión emborronada

               En los pacientes que precisan trasplante, la opacidad de
               la córnea implica una pérdida de visión: "Es como si al
               ir en un coche de repente se emborronara todo el
               limpiaparabrisas", indica Juan Álvarez de Toledo,
               oftalmólogo-cirujano de la clínica Barraquer. Las causas
               son diversas: pueden tener origen traumático derivadas
               de golpes, cortes o heridas; pueden ser degenerativas,
               por enfermedades del tejido corneal; o derivadas de
               infecciones, como la causada por el virus Herpes zoster.

               A veces también se produce por complicaciones
               derivadas de una cirugía de cataratas, pero en los
               últimos años ha mejorado mucho la técnica de
               extracción de cataratas y la pérdida de la córnea ya no
               es tan frecuente como hace unas décadas. De todas las
               causas expuestas destaca el queratocono, una
               enfermedad degenerativa del tejido corneal muy
               frecuente en los países del Mediterráneo. Se cree que su
               origen se encuentra en factores genéticos. En estos
               casos, que suelen afectar a las personas más jóvenes, la
               córnea pierde su curvatura normal y va tomando forma
               de cono. En consecuencia, la persona afectada sufre
               miopía y astigmatismo hasta el extremo de llegar a
               perder la visión.

               El número de donantes se incrementa cada año, pero
               queda aún un largo trecho por recorrer para satisfacer
               las necesidades de trasplante. La edad no es un factor
               importante para la donación. En la mayor parte de los
               grandes hospitales públicos, las córneas proceden de los
               pacientes donantes multiorgánicos, que suelen ser
               personas jóvenes.

               Una excepción es el Banco de Ojos para el Tratamiento
               de la Ceguera fundado en 1962 por la clínica Barraquer.
               En este centro la edad media del donante es más elevada
               "porque nosotros atendemos la donación a corazón
               parado de personas que fallecen en casa o en el hospital
               y no son donantes de otros órganos o tejidos", indican
               fuentes del centro. Si este sistema se generalizara, el
               número de donaciones aumentaría..

               "Bien seleccionadas, las córneas de edad elevada
               también presentan buenos resultados", señala Juan
               Álvarez Toledo. "Existen muchos estudios que
               demuestran que la edad no tiene ninguna incidencia
               como factor pronóstico, e incluso las córneas de
               personas de edad parecen tener una menor tasa de
               rechazo", añade. Pero no todas las córneas son aptas
               para un trasplante. Tras descartar posibles infecciones,
               se realiza una valoración macroscópica y microscópica.
               Las córneas aptas para un trasplante deben ser
               transparentes y presentar una buena curvatura. "En el
               estudio de viabilidad se realiza un recuento de las
               células endoteliales de esa córnea para garantizar la
               transparencia del tejido", señala Carmen de Felipe. 

               "¿Por qué no lo habré hecho
               antes?" 

               "Después del trasplante de córnea tenía la sensación de
               ver demasiado tras haber pasado mucho tiempo viendo
               bultos". Con este entusiasmo define su experiencia
               Tomás Cerdá, que a sus 55 años continúa realizando una
               vida normal en Palma de Mallorca. "Tras recuperar la
               visión, uno se pregunta ¿por qué no lo habré hecho
               antes?". Desde los 18 años había tenido problemas con
               el sol y le hacía daño la luz demasiado fuerte. "Al
               principio me puse gafas, pero seguía teniendo
               dificultades para ver". Pero en 1990 su vista sufrió un
               revés. "En ese momento el glaucoma afectó al ojo bueno,
               con el que no había tenido tantos problemas". Fue
               incluido en la lista de espera para operarse de cataratas.
               "Me operaron de cataratas en el ojo malo y pensé que en
               el otro ocurriría lo mismo con el tiempo", relata.

               Tras esta intervención su vista mejoró, pero no lo
               suficiente comparado con otros casos de estas
               características. "Fue transcurrido un año cuando me
               indicaron que necesitaría un trasplante de córnea. En ese
               preciso instante se me vino el mundo encima". Pero su
               opinión era muy distinta después del trasplante: "Era
               como una especie de milagro, uno tiene sensaciones
               indescriptibles y sólo quien ha pasado por esto sabe lo
               que es".

               Durante las doce semanas siguientes a la operación
               siguió al pie de la letra las recomendaciones para evitar
               cualquier tipo de complicación: "No levantaba pesos y
               nunca colocaba la cabeza por debajo de la cintura.
               Tampoco podía frotarme con fuerza".

               Luego comenzó a llevar vida normal. Pero Tomás Cerdá
               lamenta: "La gente no es consciente de la importancia
               que tiene la donación. Parece que no vemos lo
               importante que sería que esos órganos diesen vida a
               otras personas". 


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