Asistencia médica a través del ordenador
Programa europeo para aplicar la telemedicina en los sistemas sanitarios
de emergencia
Dos experiencias en Andalucía
JOAQUÍN MAYORDOMO , Sevilla (29-03-99) El futuro desarrollo de
la medicina es aún imprevisible, pero, en lo que se refiere a la
asistencia sanitaria, la revolución telemática ya está
en marcha. En Europa, un sistema único de comunicaciones sanitarias
está dando los primeros pasos, el proyecto Héctor, en el
que participan nueve países y tiene como objetivo desarrollar las
aplicaciones de la telemedicina. Nadie duda de que en pocos años
se podrá consultar con el médico a través del ordenador
personal y que la teleconsulta será una práctica habitual
entre los profesionales de la medicina. Sólo falta organizarlo.
El proyecto Héctor (asistencia a las emergencias sanitarias
a través de recursos telemáticos operativos), cuyo coordinador
es el español Miguel Camacho, pretende ser esa red común
con la que se gestione la salud de los europeos. En él participan
45 empresas de nueve países, con un presupuesto de 7,5 millones
de ecus (1.250 millones de pesetas), de los que la Unión Europea
aporta el 50%. Héctor se enmarca dentro del IV Programa Marco I+D.
Sus objetivos principales son dos: construir un sistema integrado basado
en las tecnologías existentes, a las que se le incorporan las nuevas
capacidades multimedia y de telecomunicaciones, y aplicar estas nuevas
tecnologías para mejorar el rendimiento de las organizaciones sanitarias.
“Los cambios van a ser tan espectaculares en tres o cuatro años
que ni siquiera nosotros, los expertos, podemos predecirlos. Todo dependerá
del ritmo con el que crezca la demanda social”, dice Miguel Camacho, presidente
del comité organizador de la I Conferencia Internacional sobre Telemática
en Emergencias Sanitarias, que recientemente reunió en Sevilla a
200 expertos de 15 países (los más desarrollados del mundo)
para discutir la aplicación telemática (telecomunicaciones
más informática) a los cuidados de la salud.
Al alcance de la pantalla
Alemanes, franceses, británicos, suecos... Todos los reunidos
han coincidido en señalar que el cambio es imparable. Muy pronto,
cualquier persona podrá desde su casa, con sólo apretar un
botón en su televisor, ponerse en contacto con el especialista del
hospital o con su médico de cabecera y, de forma instantánea,
aparecerá en la pantalla la figura del médico, con el que
podrá conversar, a partir de su historial clínico, visualizando
las gráficas de sus constantes vitales (temperatura, pulso, presión
arterial), radiografías, etcétera, que simultáneamente
irán apareciendo en el monitor.
Las nuevas tecnologías (microcámara de televisión,
microprocesador,
ordenador portátil) y la telefonía móvil digitalizada,
“GSM, o cualquier otro sistema de telefonía”, aclara Camacho, hacen
ya posible este avance. “En realidad, a partir de ahora, una persona, esté
donde esté, va a tener a su médico al alcance de una llamada
de teléfono”. El problema será, como ahora, de organización;
es decir, garantizar que al otro lado del hilo haya un médico disponible
para la teleconsulta.
Algunos países tienen ya experiencias exitosas. Suecia, por
ejemplo, ha aportado un sistema de teleconsulta marítimo que puede
resolver muchos problemas en situaciones de emergencia. Ante la gravedad
de un pasajero, el capitán del barco, valiéndose del ordenador
portátil, puede establecer contacto vía satélite con
el hospital más próximo y un equipo de especialistas aconsejará
“en directo y viéndose en pantalla” qué se ha de hacer con
el enfermo. Italia ha desarrollado un sistema de seguimiento real sobre
plano de la ruta de las ambulancias, y el reino Unido, un sistema de UVI
móviles dotadas con cámaras de vídeo y conectadas
al hospital.
“Héctor ha creado”, explica Camacho, “un sistema propio y único
de evaluación de pacientes que hasta ahora no existía.
La medición continua de las constantes vitales del enfermo que esta
tecnología permite nos ha proporcionado datos hasta hoy desconocidos”.
Héctor permitirá que, cuando se produzca una catástrofe,
tanto el equipo coordinador como los médicos de los hospitales estén
viendo en todo momento qué está ocurriendo en el lugar de
los hechos.
“De esta forma se gana tiempo, se salvan más vidas, se hace
mejor uso de los recursos y se evitan viajes innecesarios de helicópteros
y ambulancias. En definitiva, mejoraremos la calidad asistencial, además
de ahorrar mucho dinero”.
El futuro de Héctor está asegurado, según Camacho.
No sólo lo apoya la Unión Europea, sino que países
como EE UU o Japón, hasta ahora ajenos a él, están
decididos a incorporarse al proyecto.
Las incógnitas sobre su financiación, cuando la red esté
prácticamente extendida a todos los usuarios, aún no han
sido desveladas. Pero, en opinión de Camacho, todo apunta a que
sean las operadoras de telecomunicaciones, “al fin y al cabo las principales
beneficiarias”, dice, las que, mediante el pago de un canon, financien
el proyecto.
Los responsables de la Unión Europea han expresado su intención
de liderar el desarrollo de Héctor en África y en América
Latina.
Dos experiencias en Andalucía
Entre las empresas españolas colaboradoras del programa Héctor,
de promoción de la telemedicina, destacan el Instituto Español
Carlos III de Madrid y la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias
de Andalucía (EPES).
El Carlos III participa con varios programas; entre ellos, uno dedicado
al estudio de la apnea del sueño desde el mismo domicilio del paciente,
aplicando un sistema de monitorización que registra las paradas
respiratorias y las comunica por teléfonía móvil.
Por su parte, la empresa andaluza de emergencias tiene en marcha dos proyectos,
denominados Alcora y Cronos, que permiten la colaboración a distancia
en tiempo real, por ejemplo, entre un médico de cabecera y el equipo
de especialistas del hospital.
En el caso de Alcora —que se está desarrollando en el Centro
de Salud de Ubrique (Cádiz)—, los médicos de atención
primaria disponen de la tecnología necesaria para hacer el seguimiento,
mediante videoconferencia, de la historia clínica de una emergencia
junto con el equipo hospitalario.
Cronos, en cambio, concebido para operar en ámbitos urbanos
o en situaciones de catástrofe, consiste en un sistema telemático
integrado que permite intercambiar información entre el centro coordinador
de emergencias, las UVI móviles y el hospital de referencia.
Las UVI móviles aparecen dotadas de un ordenador portátil,
una impresora, un monitor de constantes y un teléfono móvil
GSM. En este caso, los profesionales sanitarios ubicados en el centro coordinador
no sólo apoyan a los equipos de emergencia, sino que posibilitan
que el hospital de destino disponga, antes de que llegue el paciente, de
toda la información necesaria sobre él, asegurándose
con ello su óptima recepción. Este proyecto ha comenzado
a desarrollarse en febrero pasado entre el centro coordinador de la EPES,
en Cádiz, y el hospital de Jerez.
* Fuente : El Pais Digital
|